Continúa el juicio por jurado contra el docente acusado de abuso sexual en la Escuela Agraria

Se desarrolla este viernes en San Nicolás la segunda audiencia del juicio por jurado en el que Nicolás Pérez, un docente de 34 años, está imputado por presuntos abusos sexuales cometidos en la Escuela Agraria. Si bien el acusado recibió siete denuncias en su contra (incluso contra alumnas de otros establecimientos), solo cuatro de los casos llegaron a la instancia de juicio oral. La jornada de hoy se centra en la recepción de testimonios de dos de las víctimas, así como de sus familiares y de los psicólogos que las asistieron tras los hechos denunciados.

Se conocieron detalles de un violento asalto ocurrido la semana pasada

Olga Morresi, una vecina de nuestra ciudad que sufrió un violento asalto en la última semana, relató el episodio esta mañana, a través de APA Radio San Pedro.
“El miércoles, en medio de la lluvia, esperaba a mi hija, y salí confiada en que era ella, pero me encuentro con que una persona me insinuó que me quería vender algo. Me empujó hacia adentro, me agarró de los hombros tipo enamorado, me mostró un arma, y me dijo que no gritara” indicó.
“Me aclaró que querían plata. Me llevaron al dormitorio, me ataron los pies y las manos. Observaba en esa posición como tiraban todo abajo. Les dí lo que tenían, pero no se conformaron, y tiraron más” agregó.
“Posteriormente, me desaté, y logré pedir ayuda, pero me encontré con que me sacaron hasta el corlok de las paredes y se llevaron dineros y algunas joyas” dijo Morresi.
Consultada sobre el origen del robo, explicó: “En la forma que vinieron y con mucha delicadeza, no creo que haya sido al voleo. Pero pienso cómo pueden haber elegido esta casa”.
Si bien no fue agredida físicamente, los delincuentes exhibieron un arma de fuego.
“Estaban a cara descubierta. Lo que puedo describir una persona alta robusta, de pelo bien corto y el otro pelo más bajo. El que me llevó y me ató, daba la impresión que estaba más tranquilo” recordó la mujer.
“Me lastimaron las manos con precintos. Quise hacer fuerza para poder soltarme y como pude tornee las manos para poder abrir la ventana. Lo denuncié a la policía. Vinieron en cinco minutos. Después que fui a la comisaría a hacer la denuncia parecía el comisario estaba más preocupado por lo que me podía pasar a él que por lo que puede pasarme a mí” concluyó.