Hurtaron una bomba de agua de una pileta: detuvieron al ladrón cuando escapaba

Un hombre de 31 años, conocido por sus antecedentes delictivos, fue detenido ayer por la mañana en la intersección de las calles Las Provincias y Cucit, en San Pedro, acusado de hurto agravado. El individuo fue sorprendido por personal policial mientras transportaba una bomba de agua de piscina que había sustraído de una vivienda ubicada en la calle R. Naon al 2500. Según informaron fuentes policiales, el detenido habría ingresado a la propiedad mediante escalamiento, sustrayendo la bomba de agua y dándose a la fuga. Tras un operativo de búsqueda, fue interceptado por los agentes en la mencionada intersección, donde se procedió a su aprehensión y al secuestro del elemento sustraído.

Otro caso de explotación: esta vez a trabajadores de un campo de arándanos

Cuarenta trabajadores de un campo de arándanos del partido de Zárate quedaron ayer varados durante varias horas en el parador “La Granja”, antes de su traslado de regreso a la provincia de Santiago del Estero.
Durante su permanencia en ese lugar, relataron la explotación a la que fueron sometidos por los responsables del campo, y el incumplimiento de los compromisos asumidos por los empresarios.
Norberto, dueño del parador “La Granja”, informó que “apareció un señor en un colectivo de dos ejes en el que viajaban estas personas, y con un uniforme azul con botas que decía “seguridad” , preguntándome si podía venderle 40 pasajes para Termas de Río Hondo”.
El empresario consiguió los asientos en tres micros diferentes, pero el capataz, luego de consultar a sus jefes, se negó a pagar el importe de los pasajes, considerándolo muy elevado.
“Ahí empezó a llegar la gente. Eran muchachos de Santiago, del interior, y empezaron a hablar, a decir que esta gente los traicionó y que cobraron, después de 15 días, algunos 225 pesos, otros 55 pesos y el pasaje de Vuelta, y que les dieron para comer fideos con agua durante las dos semanas que estuvieron acá” agregó Norberto.
Cuando los responsables del parador se retiraron, cerca de la medianoche, el capataz se disponía a llevarlos hasta Córdoba en el mismo micro con el que viajaron hasta San Pedro.
El lugar en donde trabajaron sería un campo de arándanos de unas cuarenta hectáreas cercano a Lima.