Continúa el juicio por jurado contra el docente acusado de abuso sexual en la Escuela Agraria

Se desarrolla este viernes en San Nicolás la segunda audiencia del juicio por jurado en el que Nicolás Pérez, un docente de 34 años, está imputado por presuntos abusos sexuales cometidos en la Escuela Agraria. Si bien el acusado recibió siete denuncias en su contra (incluso contra alumnas de otros establecimientos), solo cuatro de los casos llegaron a la instancia de juicio oral. La jornada de hoy se centra en la recepción de testimonios de dos de las víctimas, así como de sus familiares y de los psicólogos que las asistieron tras los hechos denunciados.

Vecinos de las 104 viviendas asolados por una pandilla que tomó el control de las calles

Se multiplicaron esta semana los reclamos de vecinos de las 104 viviendas afectados por una pandilla de jóvenes que tomó el control de las calles que rodean el barrio.
“Hacen asados en las veredas, se juntan hasta la madrugada haciendo ruido y escuchando música, toman alcohol y drogas, si les decís algo te agraden, te gritan de todo, y si salís afuera de tu casa dicen que los están provocando y te tenés que meter” relató una de las habitantes del barrio, a través de APA Radio San Pedro.

“Incluso el fin de semana había como cuarenta personas de diferentes barrios e hicieron un lechón asado en la calle” agregó la mujer.
Otros testimonios precisaron que el grupo se reúne sobre Bottaro, aprovechando el mal estado de la calle.
“Están apañados por sus padres, que los esconden cuando viene la policía, y hay de todo, mayores y muchos chicos menores de edad” agregó la vecina.
En el último mes, además, los vándalos provocaron la rotura de la mayoría de las luminarias del alumbrado público, lo que les permite moverse en la oscuridad por las noches.
Dos de los integrantes de la pandilla fueron detenidos este fin de semana luego de asaltar un supermercado ubicado sobre calle Aulí.
“Tenía un jardín hermoso, y cuando volví de las vacaciones me encontré con que me lo habían roto todo” indicó otro de los residentes en el barrio.
“Los menores lo hacen como una gracia, pero los que son más grandes buscan intimidarte para controlar la situación en el barrio y que nadie diga nada” explicó.