Hurtaron una bomba de agua de una pileta: detuvieron al ladrón cuando escapaba

Un hombre de 31 años, conocido por sus antecedentes delictivos, fue detenido ayer por la mañana en la intersección de las calles Las Provincias y Cucit, en San Pedro, acusado de hurto agravado. El individuo fue sorprendido por personal policial mientras transportaba una bomba de agua de piscina que había sustraído de una vivienda ubicada en la calle R. Naon al 2500. Según informaron fuentes policiales, el detenido habría ingresado a la propiedad mediante escalamiento, sustrayendo la bomba de agua y dándose a la fuga. Tras un operativo de búsqueda, fue interceptado por los agentes en la mencionada intersección, donde se procedió a su aprehensión y al secuestro del elemento sustraído.

Un niño donó un valioso fósil al Museo

Un niño de 10 años aportó un valioso fósil de mastodonte al Museo Paleontológico.
Federico Gustavo Epelde recibió como obsequio de su tío una gran pieza fosilizada de unos 6 kilos de peso y casi medio metro de longitud que él mismo había encontrado en una vieja cantera abandonada en inmediaciones del basural.
Luego de un tiempo, este joven apasionado por la paleontología le pidió a su familia que lo lleven al Museo porque él quería que el fósil fuera admirado y compartido por todos los sampedrinos.

La gran pieza fósil acercada por Federico es parte de un húmero de un mastodonte (Stegomastodon platensis), un género de “elefante” prehistórico que se agrupó en manadas que vagaban pastando por la llanura pampeana durante el Pleistoceno, luego de haber ingresado a América del Sur una vez consolidado el istmo de Panamá, provenientes de América del Norte.

Mastodontes
Los mastodontes fueron herbívoros de talla similar a la de los elefantes asiáticos actuales, grandes consumidores de hierbas y follaje de ciertas plantas autóctonas y poseedores de un esqueleto conformado por sólidos huesos que debían soportar su gran peso, superior a las 4 toneladas.
En la región pampeana se desarrolló la especie Stegomastodon platensis, habitando amplios espacios verdes, clima benigno y terrenos llanos, aprovechando una gran abundancia de alimentos. En la zona cercana a la cordillera habitó Cuvieronius, mejor adaptado a climas más rigurosos, terrenos en mayores altitudes y una dieta basada en vegetales de montaña.
En San Pedro, en ciertas ocasiones, el Museo ha recuperado diferentes piezas correspondientes a estos grandes mamíferos. La más destacada ha sido un impresionante “colmillo” o defensa de 2,23 metros de longitud y 85 kilogramos de peso.

El loable y desinteresado gesto de Federico Epelde  de haber donado este nuevo fósil, contribuye a seguir engrandeciendo la colección del  Museo Paleontológico de San Pedro y marca un joven ejemplo a seguir.