Continúa el juicio por jurado contra el docente acusado de abuso sexual en la Escuela Agraria

Se desarrolla este viernes en San Nicolás la segunda audiencia del juicio por jurado en el que Nicolás Pérez, un docente de 34 años, está imputado por presuntos abusos sexuales cometidos en la Escuela Agraria. Si bien el acusado recibió siete denuncias en su contra (incluso contra alumnas de otros establecimientos), solo cuatro de los casos llegaron a la instancia de juicio oral. La jornada de hoy se centra en la recepción de testimonios de dos de las víctimas, así como de sus familiares y de los psicólogos que las asistieron tras los hechos denunciados.

Recuperan un proyectil de 11 kilos disparado durante el combate de Obligado

Un vecino de San Pedro sumó al Museo Sitio Batalla de Obligado un proyectil de cañón de 11 kg 200 de peso y de 143 mm de diámetro.
Ignacio Castro tenía el proyectil en excelente estado de conservación y tras conocer el trabajo realizado por el Grupo Conservacionista local, lo sumó al Museo.

La pieza se sumará a casi una decena de otras balas de cañón de similar calibre que tiene el Museo.
Este tipo de proyectiles, cuyo diámetro ronda los 145 mm resulta, hasta hoy, de los más numerosos entre los que han podido incorporarse a la colección.
Según la opinión del periodista e investigador Eduardo Campos, colaborador del Museo, “sólo 3 cañones del Ejército Federal podían disparar este tipo de proyectiles: 2 ubicados en la primera batería al mando de Alsogaray y 1 que estaba colocado en la segunda batería al mando de Eduardo Brown. Del lado enemigo únicamente dos buques poseían cañones de este calibre, el bergantín “San Martín” (tomado a la escuadra confederada tiempo antes, en Uruguay), con 2 cañones de este tipo, y el bergantín goleta “Procida”,con 3 piezas de “a 24”, tal como se denominaba a este calibre. Ambos bajo bandera francesa durante la batalla de Obligado”.
Sin embargo, desde el GCF se considera que si las baterías de Lucio Mancilla agotaron todas sus municiones, como se lee en todos los testimonios de aquel día, es difícil imaginar que haya quedado este proyectil sin disparar, siendo más lógico pensar que la bala cedida por Ignacio Castro al Museo haya caído a suelo argentino proveniente de alguno de los dos buques franceses que formaron parte de aquella poderosa escuadra invasora.

Desde ahora, este proyectil de 169 años pasará a contar su historia desde las vitrinas del lugar que rinde homenaje a los centenares de criollos que hicieron frente a ese terrible poder de fuego.