Hurtaron una bomba de agua de una pileta: detuvieron al ladrón cuando escapaba

Un hombre de 31 años, conocido por sus antecedentes delictivos, fue detenido ayer por la mañana en la intersección de las calles Las Provincias y Cucit, en San Pedro, acusado de hurto agravado. El individuo fue sorprendido por personal policial mientras transportaba una bomba de agua de piscina que había sustraído de una vivienda ubicada en la calle R. Naon al 2500. Según informaron fuentes policiales, el detenido habría ingresado a la propiedad mediante escalamiento, sustrayendo la bomba de agua y dándose a la fuga. Tras un operativo de búsqueda, fue interceptado por los agentes en la mencionada intersección, donde se procedió a su aprehensión y al secuestro del elemento sustraído.

Donaron una antigua rebordeadora de cartuchos al Museo de Tecnología Agropecuaria

El Museo de Tecnología Agropecuaria de Gobernador Castro recibió la donación de una antigua rebordeadora de cartuchos. 
La cesión fue realizada por familiares de Antonio Carro, uno de los herreros más reconocidos que tuvo nuestra ciudad. 
 La Dirección de Cultura informó que “el objeto, una antigua rebordeadora de cartuchos que fue de uso común entre los cazadores rurales a fines del siglo XIX, fue hallada entre las herramientas que atesoraba el taller del hábil herrero presentando un muy buen estado de conservación”. 

 La pequeña máquina manual fue entregada al Grupo Conservacionista de Fósiles quienes, para sumar datos del elemento en cuestión, consultaron al Sr. Osvaldo Gatto, Profesor de Historia y reconocido fabricante de armas antiguas de la ciudad de Rosario, un frecuente asesor del grupo en temas vinculados a la evolución de las armas de fuego y su uso a lo largo de la historia. 
Según la opinión del Prof. Osvaldo Gatto, “a finales del siglo XIX se hizo común que los cazadores recargaran sus cartuchos luego de que éstos eran disparados. La gran mayoría tenían una pestaña metálica y el resto, lo que llamamos vaina, era de cartón. La tarea de rellenar los cartuchos se hacía a mano. Primero se ponía un fulminante nuevo, luego la pólvora y luego se colocaba un taco separador o bien un cilindro de cartón, junto con las municiones que podían variar su calibre de acuerdo a la presa que se trataba de conseguir. Acto seguido, se colocaba un trozo redondo de cartón del calibre interno del cartucho y es entonces donde actuaba la rebordeadora, que no hacía más que crear una pestaña hacia adentro en la medida en que se empujaba el culote del cartucho sobre el cilindro accionado por la manivela. Por supuesto esta práctica desapareció cuando aparecieron los cartuchos de plástico que tienen un cerramiento diferente....”. 
 La pieza quedará expuesta, desde esta semana, en el “Rincón del Herrero”, sector dedicado a diferentes herramientas y elementos manuales.