Continúa el juicio por jurado contra el docente acusado de abuso sexual en la Escuela Agraria

Se desarrolla este viernes en San Nicolás la segunda audiencia del juicio por jurado en el que Nicolás Pérez, un docente de 34 años, está imputado por presuntos abusos sexuales cometidos en la Escuela Agraria. Si bien el acusado recibió siete denuncias en su contra (incluso contra alumnas de otros establecimientos), solo cuatro de los casos llegaron a la instancia de juicio oral. La jornada de hoy se centra en la recepción de testimonios de dos de las víctimas, así como de sus familiares y de los psicólogos que las asistieron tras los hechos denunciados.

La madre de los chicos acusados de vandalismo en Hermano Indio dio su versión de los hechos

Estela Salazar, madre de los chicos acusados de provocar los hechos vandálicos que provocaron la salida de Daniel Bustos de su casa del barrio Hermano Indio, dio a conocer su versión de los hechos. 
Estela dijo que “esto ya venía de hace dos semanas, porque primero había acusado a mi hijo de que robó una bicicleta porque le contó un vecino, y lo esperó en la Escuela 3 para pegarle”. 

 La mujer precisó que “lo tiró al piso, lo agarró del cuello y le pegó un par de patadas en la puerta de la escuela”. 
 Luego de una discusión entre Daniel y Estela, el lunes se produjeron los incidentes que originaron dos denuncias cruzadas. “Cesar, mi hijo, fue a jugar a la pelota en un campito, y me dijo que le volvió a pegar acusándolo de la bicicleta. Unos compañeritos me dijeron que le agarraron la casa a gomerazos y le bajaron todos los vidrios. Estaba la policía y él decía que entraron a robar, diciendo que sacaron plata y un estéreo, que en realidad se llevó otro pibe del barrio y que él mismo fue y lo compró” relató la mujer a La Radio. 
Estela desmintió que sus hijos apuntaran a uno de los menores con un arma y acusó a Daniel de haberla agredido: “Esto se va a investigar porque tengo testigos porque me agarró de los pelos, y tengo toda la cara morada. Las criaturas tienen perdigones en parte del cuello y la mano de cuando la policía los corrió a escopetazos porque tiraban cascotes. Nunca hubo mayores, eran todos menores de 13 años”. 
De todos modos, aclaró: “No estoy de acuerdo en lo que hicieron los pendejos estos que tengo. Cesar en ese momento, si no hubiera pasado lo que pasó, estaría en la escuela, pero cada vez que lo encontraba le quería pegar. Él sabe quien le robó la bicicleta”.