Hurtaron una bomba de agua de una pileta: detuvieron al ladrón cuando escapaba

Un hombre de 31 años, conocido por sus antecedentes delictivos, fue detenido ayer por la mañana en la intersección de las calles Las Provincias y Cucit, en San Pedro, acusado de hurto agravado. El individuo fue sorprendido por personal policial mientras transportaba una bomba de agua de piscina que había sustraído de una vivienda ubicada en la calle R. Naon al 2500. Según informaron fuentes policiales, el detenido habría ingresado a la propiedad mediante escalamiento, sustrayendo la bomba de agua y dándose a la fuga. Tras un operativo de búsqueda, fue interceptado por los agentes en la mencionada intersección, donde se procedió a su aprehensión y al secuestro del elemento sustraído.

Quejas de comerciantes “encerrados” por vallas en el Mastai

Comercios ubicados en la zona de la Avenida Costanera y la Bajada de 11 de Septiembre quedaron “encerrados” por las vallas de seguridad del operativo montado para el festival Mastai. 
 Sus propietarios se quejaron esta mañana por las pérdidas que la medida les provocó, sobre todo ante la proliferación de cientos de puestos de venta en condiciones irregular. 

 Mariano dijo a La Radio 92.3 que convocaron al personal desde las 10 de la mañana, pero que los dos primeros turnos no tuvieron ventas. 

“Nos encontramos con que a las 11 cerraron con vallas, haciendo un embudo que depositaba a la gente dentro del balneario, de ambos lados. Y le prohibieron bajar a la costanera” confirmó. 
“A no ser por algo fortuito que ocurrió en el Mastai, que se quedaron sin alimentos y nos convocaron para que por favor vayamos a vender porque no había nada para vender, a las 11 de la noche empezamos a recuperar parte de lo invertido” explicó. 
“Específicamente en la plaza de la Amistad eran todos puestos irregulares, la calle Botaro eran puestos por todos lados” recordó, considerando que “es una injusticia porque para habilitar, si no tenés la autorización de bomberos, o el REBA, ARBA y todas las cosas que hay que pagar, no podés abrir, y el sábado a nadie se le exigía nada”. 
“Era una indignación y llegó un momento en que me fui a hablar con el jefe de seguridad para que dejaran pasar la gente que venía a mi negocio, porque tampoco la dejaban entrar, aunque no fueran al Mastai” agregó.