Hurtaron una bomba de agua de una pileta: detuvieron al ladrón cuando escapaba

Un hombre de 31 años, conocido por sus antecedentes delictivos, fue detenido ayer por la mañana en la intersección de las calles Las Provincias y Cucit, en San Pedro, acusado de hurto agravado. El individuo fue sorprendido por personal policial mientras transportaba una bomba de agua de piscina que había sustraído de una vivienda ubicada en la calle R. Naon al 2500. Según informaron fuentes policiales, el detenido habría ingresado a la propiedad mediante escalamiento, sustrayendo la bomba de agua y dándose a la fuga. Tras un operativo de búsqueda, fue interceptado por los agentes en la mencionada intersección, donde se procedió a su aprehensión y al secuestro del elemento sustraído.

Violenta agresión a una empleada del Hospital por su ex pareja

Una empleada del Hospital fue agredida brutalmente esta tarde, poco después de las 15, en el Hospital. 
 Alberto Barrios, encargado de seguridad, confirmó a La Radio 92.3 que el sujeto golpeó dos veces a la mujer, una vez en el interior y otra en proximidades del acceso al sector de pediatría, cuando se dirigía a realizar la denuncia. 

“Vino el esposo y la golpeó. Los chicos de seguridad se enteraron, fueron al lugar, los separaron. Cuando iban a hacer la denuncia a la comisaría, otra vez la agredió, con una violencia tremenda, y otra vez intervino el personal” explicó Barrios. 
“El muchacho que los separó tiene un auto, e incluso lo amenazó de que le iba a romper el auto y lo iba a prender fuego. Pero nadie se mete. Aunque no lo vieron únicamente los chicos de seguridad, el resto no tomó participación” dijo Barrios. 
 La situación se repitió varias veces con los mismos protagonistas en los últimos meses. “Yo lo había sacado dos o tres veces. Le había hablado y le dije que no venga a molestar porque la señora estaba trabajando. Él seguía y seguía, pero más que hablar no podemos hacer nada” explicó el empleado. 
Con relación al trabajo del personal de seguridad, el responsable del área agregó que “no podemos tocar a nadie, porque si intervenimos, alguien se cae, se lastima y nos hacen un sumario, podemos perder el trabajo”. 
Este tipo de hechos tuvieron como víctimas, incluso, a los propios trabajadores: “Hemos tenido compañeros que le pusieron un cuchillo en la garganta y nadie salió a defenderlos. A una compañera alguien le pegó una cachetada” remarcó.