Hurtaron una bomba de agua de una pileta: detuvieron al ladrón cuando escapaba

Un hombre de 31 años, conocido por sus antecedentes delictivos, fue detenido ayer por la mañana en la intersección de las calles Las Provincias y Cucit, en San Pedro, acusado de hurto agravado. El individuo fue sorprendido por personal policial mientras transportaba una bomba de agua de piscina que había sustraído de una vivienda ubicada en la calle R. Naon al 2500. Según informaron fuentes policiales, el detenido habría ingresado a la propiedad mediante escalamiento, sustrayendo la bomba de agua y dándose a la fuga. Tras un operativo de búsqueda, fue interceptado por los agentes en la mencionada intersección, donde se procedió a su aprehensión y al secuestro del elemento sustraído.

“A Gomila lo mató el sistema que convierte en socios criminales a quienes deben protegernos”

La familia de Ariel Lido Gomila dio a conocer un documento a través de las redes sociales, a dos años de su asesinato. 
Bajo el título “Enseñanzas de una partida inesperada”, comparten reflexiones sobre lo sucedido, y recuerdan a la víctima del brutal episodio, todavía impune. 
Este es el texto completo: 

“Enseñanzas de una partida inesperada

Hoy, 6 de febrero, se cumplen dos años del asesinato de ARIEL LIDO GOMILA.


¿Qué fue lo que pasó aquella madrugada? Lo que a diario nos sigue sucediendo: la imposibilidad de vivir seguros en el sitio donde elijamos y de la manera en que decidamos hacerlo.

¿Quién era Ariel? Un hombre común pero un ser extraordinario: argentino de 77 años, esposo, padre y abuelo, productor rural, pescador, amante de Independiente, honrado, laborioso y noble.

¿Quién lo mató? El sistema que perversamente convierte en socios criminales a quienes tienen el deber de protegernos.

Querido Ariel: durante estos 24 meses fueron muchas, tal vez demasiadas y agobiantes, las preguntas que nos hemos hecho. Pero hay una para que la que hemos hallado sobradas respuestas, tristes algunas y providenciales otras.

Preguntarnos qué enseñanzas nos dejó tu partida inesperada es, nos parece, la forma más insigne de convertir tú fugaz, injusta y perturbadora muerte en un suceso de crecimiento en los valores de la familia y la comunidad.

Nos enseñaste…

Que el poder corrompe cuando no somos valientes para elegir el camino de la honestidad moral.

Que la droga es el eslabón que se repite una y otra vez entrelazando criminalmente a una oscura fracción de la política, la justicia, las fuerzas de seguridad y el empresariado.

Que no todo es blanco o negro, que hay grises, pero que no hay tibieza válida cuando la omisión se convierte en complicidad.

Que somos una sociedad extremadamente vulnerable y doliente, pero no lo suficientemente solidaria con el dolor y la lucha del prójimo.

Que nos están matando física y moralmente con la desidia política, legislativa y judicial.

Que es momento como sociedad de empoderarnos de empatía y de valores.

Que la delincuencia es ya un problema estructural de nuestra comunidad, y no una suerte de ensayos esporádicos.

Que no debemos resignarnos a la mutilación de derechos adquiridos, más bien es nuestro deber luchar intelectualmente por ellos.

Que en una sociedad gobernada por la eficacia de los fines y no por la honradez de los medios, no podemos claudicar a la exigencia de transparencia, honradez y sensibilidad.

Que ya no somos un “pueblo chico” pero que aún podemos evitar ser un “infierno grande”.

Que la familia y los amigos son siempre el refugio del alma.

Que la vida es el don más preciado.

Deseamos de corazón que estas enseñanzas se conviertan en aprendizajes y vivencias constantes. No olvidaremos quién fuiste, por qué dejaste de ser, quiénes no quisieron la verdad y quiénes sí. No olvidaremos que en la madrugada del 6 de febrero de 2016 luego del sonido desgarrador de los  disparos que sepultaron tu cuerpo, tu alma llegó hasta lo más alto del cielo y desde allí nos ilumina en esta lucha por verdad, justicia y castigo.

TE AMAMOS Y RECORDAMOS.

TU FAMILIA”