Hurtaron una bomba de agua de una pileta: detuvieron al ladrón cuando escapaba

Un hombre de 31 años, conocido por sus antecedentes delictivos, fue detenido ayer por la mañana en la intersección de las calles Las Provincias y Cucit, en San Pedro, acusado de hurto agravado. El individuo fue sorprendido por personal policial mientras transportaba una bomba de agua de piscina que había sustraído de una vivienda ubicada en la calle R. Naon al 2500. Según informaron fuentes policiales, el detenido habría ingresado a la propiedad mediante escalamiento, sustrayendo la bomba de agua y dándose a la fuga. Tras un operativo de búsqueda, fue interceptado por los agentes en la mencionada intersección, donde se procedió a su aprehensión y al secuestro del elemento sustraído.

Abuso de menores: Abogado pidió la excarcelación del portero

El Dr. Alejandro Ares, abogado de Anselmo Ojeda, portero del Jardín Belén, confirmó que en su declaración ayer ante el Fiscal Hernán Granda, proclamó su inocencia.
"Se lo imputó de abuso sexual con un agravante que es estar a la guarda de los menores, situación que es objeto de discusión en el expediente. Prestó declaración, presentamos el pedido de excarcelación y el juez tiene cinco días para resolverlo" explicó el letrado, en declaraciones a La Radio 92.3.

Ares sostuvo que "la imputación que realiza el Fiscal está muy poco contextualizada, porque no tenemos fecha, hora ni lugar físico dentro del jardín, y solamente algún menor que dice alguna cuestión con respecto a algún lugar". Para el defensor oficial "si me imputan tal día, yo puedo probar que no estaba en la ciudad o de licencia".
Con relación a la declaración de su defendido, agregó: "Lo que hizo fue hacer un relato de cómo es su tarea en el jardín y las situaciones que se viven a diario para probar que no puede ser autor de los hechos de las que se lo acusan".
Además, cuestionó el desarrollo de la prueba fundamental, la Cámara de Gesell: "Nosotros participamos de la cámara Gesell y no hay elementos que surjan de eso. Hay un protocolo que indica que los menores tienen que ser tratados de determinada manera antes de declarar. Que los padres no los interroguen y que no tengan contacto con otros psicólogos para que el testimonio sea lo más puro posible. En este caso los menores fueron reiteradamente interrogados y grabados por distintos familiares, por psicólogos privados. Cada uno se maneja como quiere y los padres tienen derecho a interrogar a su hijos, pero eso no es lo que indica el protocolo para estos casos".